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Luis Sánchez

STATEMENT

 

En mi experiencia en las disciplinas artísticas, he hallado en el estímulo visual, a través del lenguaje gráfico
de la figuración, herramientas suficientes para establecer un discurso artístico que me permitiera interpretar las nociones
de la realidad y trascender la certeza de la contemplación mediante su representación. En concreto, me he dedicado
al refinamiento de la técnica del dibujo, cuyas facultades me han proporcionado, en el hallazgo de las formas y el predominio
del trazo, el planteamiento de procesos definidos que he llevado a distintos grados de realización y cuya exploración
y experimentación son prioritarios en mi oficio, siempre guiados por el estudio de nuevos métodos y medios que
permitan expandir las nociones establecidas sobre nuestro entorno, para realizar propuestas artísticas contundentes, que
entren en diálogo relevante con nuestra sociedad y contribuyan al acervo contemporáneo del arte dentro y fuera de mi
país.
En mi opinión las obras artísticas carecen en sí de valor alguno si el autor no es capaz de trascender en su espectador,
su audiencia o consumidor, que incluso si no posee suficientes conocimientos para poder decodificar plenamente las dinámicas
que interactúan en el medio, puedan verse conmovidos, transgredidos, sublimados, ofendidos, confundidos o irremediablemente
perplejos, y es por ello que mi principal motivación radica en nuestra capacidad de asombro y por lo cual,
cada vez me parece una tarea más compleja e inalcanzable, puesto que la mayoría de las obras que admiro gozan de una
profunda atemporalidad y nuestro mundo parece padecer hoy de una insufrible prontitud.
He estudiado distintas maneras, en métodos y autores, de concebir el proceso artístico y he encontrado en la mayoría una
constante rectora. La necesidad de la creación artística emana como un rigor fundamental que debe permanecer ante toda
intención autoral, independientemente de los preceptos teóricos a los cuales nos sometemos o cuestiones anecdóticas, que
son muy válidas, pero aquí resultan irrelevantes, y que concierne a la producción artística, como una búsqueda constante,
carente de posicionamientos, puesto que poseemos solamente pautas imperceptibles, subjetivas, que se manifiestan como una
carencia, cuya única resolución debe ser efectiva, tangible. Una satisfacción no limitada a la generación o manipulación
objetual, sino manifestante de la reconfiguración de los medios conceptuales con los que partimos, de-constructora de
aquello que autentifica el estado último de la obra terminada y que plantea el inicio de la obra subsecuente, obligándonos
a regenerar esa identidad, ese planteamiento original y crear una dinámica, constante y prolífica. Dicho tal, niego toda
aseveración teórica que limite la producción a discursos trillados que hoy en el arte contemporáneo se han sobreexplotado
y en ese hartazgo novedoso se han estancado por lo lejano que están de las necesidades culturales de la sociedad y responden
sólo a las mecánicas del consumo. He encontrando solamente en la constante de la producción y el estudio conciso de
fuentes históricas o emergentes, así como los hallazgos que arrojan la labor de mi propio taller, suficientes bases para
justificar la terquedad del oficio, que sustente la introspección, pero que permita su proyección efectiva y real ante
las plataformas artísticas que hoy en día usamos y las que están aún originándose. Acerca de los medios y la permanencia
de los objetos artísticos que he generado, ha resultado un planteamiento imperante en mi producción, una disciplina rigurosa
que me permite mantener mi trabajo en un criterio prolijo, constante, que me sirve de testimonio de esa búsqueda por
autenticidad ante las exigencias más dignas y verdaderas del empeño.
Más allá de las motivaciones y razones, prontas e inmediatas, mis obsesiones con el arte responden a una ceremonia de
incertidumbres, de similitudes inciertas atendidas por plegarias inefables. Soy consistente en la manipulación de mis
habilidades, pero mi única ambición fallece ante la magnitud de las formas, por ello rectifico y perfecciono mis métodos,
para que sabiéndose contenido de sus máximas, tírese abajo todo constructo.