Diego Guzmán
He tratado de construir un oficio sólido pero sin olvidar cierta espontaneidad o accidente controlado dentro de cada pintura. Las enseñanzas del pintor Ricardo Martínez (Mi guía y mentor) han sido fundamentales a lo largo de mi carrera, de él he aprendido a trabajar con absoluto fervor y honestidad en este arduo oficio, a crear con total conciencia de lo que quiero transmitir al espectador. Deseo que cada persona entable un diálogo con mi quehacer, que se sientan parte de estos paisajes y personajes imaginarios, que no traten de entenderlos o interpretarlos, tan solo vivirlos y disfrutarlos, busco crear una particular idea de belleza, no deseo ser un cronista de nuestro momento histórico ni ser un fiel esclavo de la realidad cotidiana. Cada nueva obra es un reto y una total incertidumbre, temo al lienzo en blanco tal y como si fuera la primera vez, sin embargo el proceso de pintar es una gran aventura en la que habrá momentos de lucha, de inseguridad, de entendimiento con la composición y con el color, de encuentros afortunados, de amor, de influencias necesarias, de recuerdos y de todo aquello que me inquieta y fascina... Mi pintura es tan solo mi manera particular de ver la realidad.
Hoy por hoy existe una gran confusión en el sendero del arte, muchos atajos y caminos fáciles, soluciones planteadas en la víspera. Creo en la pintura como tal, en sus valores, en su tiempo y en la consecuencia de un trabajo cotidiano hecho con amor y disciplina, me niego a creer en lo novedoso del momento, en la sorpresa de la moda y en la histeria del arte conceptual.
Hace mucho tiempo he decidido replegarme a crear en total silencio, voluntariamente he tomado ese camino.... Meditar, luchar y pintar con la certeza de que lo que hago es lo correcto.
Muchos años atrás siendo casi niño llegué por primera vez al taller de Ricardo Martínez, fue sorprendente y estimulante enfrentarme a un estudio al estilo antiguo, ver trabajar al maestro y aprender, intercambiar opiniones, discutir en torno a lo real, a lo verdadero, ahí aprendí a entender lo que es un oficio, Don Ricardo me decía: "La pintura es una especie de sacerdocio al que solo los puros de espíritu pueden aspirar", Diego hay que acercarse a los santos de la pintura nunca a las vedettes y pequeñas celebridades sin importancia. Muchos años han pasado desde entonces y sigo creyendo en esos mismos valores.
Diego Guzmán Araujo







